El ‘submarino amarillo’ pescó tres puntos de oro a orillas del Nervión que le permiten abandonar los puestos de descenso. Un broche perfecto para acentuar la trayectoria de un equipo en progresión ascendente.
Por lo visto hasta el momento, el cambio de entrenador le ha sentado bien al Villarreal. En el parón de Navidad, cuando Molina tomó las riendas, se encontró a un vestuario abatido pero, semana tras semana, ha ido restaurando la moral de los suyos.
El ‘efecto Molina’ ha superado la dificultad del calendario
No era una misión fácil, pues el calendario se antojaba complicado, sobre todo, con los enfrentamientos ante el Valencia, el Atlético, el Barcelona y el Sevilla. Pero, en dichos encuentros –exceptuando el varapalo sufrido en el Calderón– el Villarreal ha salido reforzado con un triunfo ante los hispalenses y dos empates ante los azulgrana y los ‘che’.
Del mismo modo, el Submarino no falló tampoco en el duelo directo ante el Sporting, al que le infligió un 3-0 en El Madrigal. Por lo tanto, el balance de Molina es de dos triunfos, dos empates y una derrota en los cinco duelos disputados.
Por otro lado, el triunfo en el Pizjuán le ha servido al Villarreal para aprobar una asignatura pendiente: volver a ganar a domicilio después de casi diez meses. La última vez que lo consiguió fue el 20 de marzo de 2011, cuando un gol de Marco Ruben le dio los tres puntos ante el Athletic en San Mamés. Con la victoria en Sevilla se pone fin a esta mala racha, al tiempo que se han sumado los tres primeros puntos de la temporada lejos de El Madrigal.
Las bases del despegue
El aspecto psicológico es una de las claves de la recuperación. Cuando no ganas y te ves en el descenso, existe un bloqueo mental. El grupo lo acusa y, entonces, la ansiedad hace acto de presencia.
Con el fin de buscar soluciones, los jugadores mantuvieron una reunión antes de medirse al Sporting y, vistos los resultados, esta ha servido como punto de inflexión. Desde entonces, el Submarino ha arañado siete puntos de nueve posibles.
Otro factor que ha revitalizado al Villarreal es la recuperación de algunos jugadores. Borja Valero, en forma, es decisivo y lo mismo ocurre con Cani, cuyas diagonalesfacilitan la creación de ocasiones. Destaca también la labor de Senna. El hispano-brasileño ha vuelto a su mejor nivel y, junto a Bruno, da mucha solidez en el doble pivote. Y, por último, mención especial para Diego López, pues sus paradas ante el Sevilla y el Barcelona han dado puntos. Los partidos también se ganan desde la portería.
Aunaba un disparo envenenado y una notable visión de juego, cualidades que le permitían ser mortal de necesidad ante los adversarios. Djorkaeff triunfó en la liga francesa y después se fue a otros países para perfeccionar su fútbol. Pueden dar fe de ello en Italia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. La guinda la puso en su selección al contribuir, de manera exitosa, a la consecución del Mundial y de la Eurocopa.
De padre kalmyk –una etnia mongol– y madre armenia, Youri Djorkaeff (Lyon, 9 de marzo de 1968) fue uno de los mejores jugadores franceses de los noventa. Explotaba mejor sus cualidades desde la mediapunta aunque, en ocasiones, se le vio por las bandas e incluso de delantero.
A lo largo de su carrera, le acompañó el apodo de ‘la serpiente’ por su destreza a la hora de meterse en las áreas contrarias. No en vano, fue un jugador con mucha llegada que aseguraba un elevado número de goles por temporada.
Clave en la Francia campeona
Su mayor momento de gloria se produjo con el histórico doblete que consiguió con la selección. El primer broche de oro llegó en el Mundial de 1998 disputado en su país. Francia era anfitriona y levantó el título tras golear (3-0) en la final a la Brasil de Ronaldo, Rivaldo y Bebeto.
Solo dos años más tarde, volvió a reencontrarse con otro gran triunfo en la Euro´2000. ‘Les bleus’ se impusieron (2-1) a Italia en una agónica final que supuso el segundo entorchado consecutivo. Djorkaeff fue una de las piezas clave de esa gran Francia junto a Thuram, Desailly, Henry y, como no, Zidane.
Ganó una Recopa con el Inter y una Copa de la UEFA con el Inter
A nivel de clubes, empezó su carrera en el Grenoble, desde donde pasó al Estrasburgo en 1989. Allí se forjó en la elite y, posteriormente, fichó por el Mónaco en 1991. En el Principado estuvo cuatro años, logrando ser el máximo goleador de la Ligue 1 en 1994 con 20 goles.
La proyección de Djorkaeff era ya un hecho. Se había convertido en uno de los mejores jugadores de Francia y el Paris Saint Germain estrechó su cerco sobre él. Jugó para el club parisino en la temporada 95/96 y fue vital en la Recopa que alzó esa campaña el PSG. El Parque de los Príncipes disfrutó con las picaduras de ‘la serpiente’.
Fuera de las fronteras francesas, la cotización de Djorkaeff se había disparado y grandes equipos de Europa, como el Barcelona, trataron de hacerse con su fichaje. Pero, finalmente, se enroló en las filas del Inter y compartió vestuario con cracks de la talla de Ronaldo, Zamorano y Roberto Baggio. El francés mostró todo su repertorio en las tres temporadas que estuvo en el país trasalpino y encandiló, con sus golazos, a los ‘nerazzurri’. En 1998, levantó con los del Giusseppe Meazza su segundo título a nivel de clubes: la Copa de la UEFA.
Alemania, Inglaterra y última parada en Estados Unidos
Después de abandonar el Inter, se embarcó en distintas aventuras. Primero disputó la Bundesliga (Kaiserslautern) y, posteriormente, probó suerte en la Premier (Bolton y Blackburn). Su última temporada en activo, la 2005/06, tuvo lugar en las filas del Metro Stars, lo que le convirtió en el primer francés en jugar en la Major League Soccer. Además, esa campaña, le fue concedido el MPV de su equipo como premio a sus diez tantos y a sus siete asistencias. Un año después, aquejado de una lesión de rodilla, Djorkaeff anunció su retirada. Así se fue un grande que dejó grandes tardes de fútbol.
Un delantero necesita alimentarse del gol para sobrevivir en la jungla futbolística y, ‘el tigre’, en su primera temporada en la liga española, está mostrando sus dotes de depredador.
En Anoeta anotó un hat-trick para cerrar la primera vuelta con catorce goles, una cifra solo al alcance de los grandes delanteros del Atlético de Madrid. No en vano, es el quinto mejor goleador de la historia rojiblanca a estas alturas de temporada, solo por detrás de Hasselbaink, Baltazar, Escudero y Pruden.
Forlán y Agüero, los antecesores de Falcao, no pudieron llegar a sus cifras. Y, precisamente, al ariete colombiano se le fichó este verano para hacer olvidar a esta dupla. Se realizó, desde el club, una fuerte inversión (40 millones de euros) y el colombiano está respondiendo como mejor sabe: con goles. Ya lo hizo en el River Plate y en el Oporto, y lo mismo está realizando en el Atlético. Si Falcao sigue enchufado, en el Manzanares pueden soñar con clasificarse para la Champions League.
Descubrí a este jugador en el encuentro Villarreal - Mirandés perteneciente a la vuelta de los dieciseisavos de la Copa del Rey. Yo estaba en El Madrigal cubriendo este partido para MotivaGoal y me quedé muy sorprendido con Pablo Infante. Ese día, su entrenador lo reservó y salió en la segunda parte. En ese instante, un compañero de prensa ya me avisó: “Ojo que Pablo Infante es bueno”. ¡Y cuanta razón tenía!
No en vano, cuando salió al rectángulo de juego, el marcador aún no se había movido y el solito rompió el partido. Marcó los dos goles que sentenciaron a Garrido, que fue destituido después de caer eliminado el Villarreal. El extremo zurdo del Mirandés dejó patente su clase en El Madrigal y, posteriormente, ya no me sorprendió que fuera decisivo en la eliminatoria de octavos ante el Racing. Y tampoco resulta tan raro que le marcara esta semana al Espanyol un golazo de vaselina. Con la calidad que tiene, nada de lo que hace es una casualidad. Todo es fruto de su habilidad.
Volviendo al partido de El Madrigal, una vez finalizado el mismo, le pregunté a un colega de prensa de Miranda del Ebro sobre la trayectoria de Pablo Infante. Me informó que era de la tierra, burgalés, y que siempre había jugado en equipos afines a su zona. Y, efectivamente, si se mira su currículum se constata que sus equipos han sido el Racing Lermeño, el Río Vena, el Aradina y el Mirandés.
Ciertamente, lo que me resulta extraño es que no haya jugado en una categoría superior a Segunda B. Ahora, con 31 años, tiene el hándicap de estar en la recta final de su carrera. Aún así, pese a que ya no es ningún chiquillo, muchos equipos lo tendrán anotado en su agenda a raíz de sus exhibiciones. El sueño de Pablo Infante es jugar en Segunda A con el Mirandés, algo que tal y como va el equipo, podría conseguirlo. Pero, me da la impresión que la Primera División no se le quedaría pequeña…
La clase y la elegancia llevan su nombre. Su mejor amigo siempre fue el balón, al que le dio la exquisitez de hacerlo bailar al son de su fútbol. Estamos hablando de un visionario, capaz de dar un pase imposible sin mirar por dónde solo se veía una barrera de adversarios. Ahora los protagonistas son Xavi, Iniesta o Silva, anteriormente lo era Zinedine Zidane, pero no hay que olvidarse de Michael Laudrup. Un vikingo danés no hecho para la guerra, sino para la magia. Fue, sin duda, un jugador distinto, tanto como para enfundarse las dos casacas más prestigiosas de España: la merengue y la azulgrana.
UNO DE LOS ACTORES PRINCIPALES DEL DREAM TEAM
Nos situamos en 1989. El Real Madrid era el dominador del fútbol español con la Quinta del Buitre en pleno auge. Mientras tanto, en el Barça estaban preparando la formula para dar un giro a la tortilla. El fútbol ofensivo y de toque era la apuesta elegida pero, para maximizar sus beneficios, faltaba una pieza maestra. Un jugador capaz de ensamblar la magia en el último pase. El elegido por Cruyff fue Laudrup y Nuñez no dudó en traérselo.
El danés respondió a la fe depositada en él con grandes lecciones de fútbol. Había nacido el ‘Dream Team’. El final de una época gloriosa blanca coincidió con la irrupción de un gran Barcelona que levantó, a partir de los noventa, una Copa de Europa, cuatro ligas consecutivas y una Copa del Rey. Laudrup puso su sello.
Al principio, la apuesta por el danés generó ciertas dudas. Laudrup iba para crack en 1983, justo cuando fichó por la Juventus, pero su fútbol en Italia no brilló. Ni en el Lazio, donde jugó cedido dos campañas, ni en la ‘Vecchia Signora’ vieron su mejor versión. Esa suerte la tuvieron en el Camp Nou donde, definitivamente, explotó para convertirse en uno de los mejores del mundo. El ‘Dream Team’ mezcló a tres extranjeros top (Laudrup, Koeman y Stoichkov) con una buena terna de nacionales compuesta por Zubizarreta, Nadal, Sergi, Guardiola, Goikoetxea, Beguiristáin o Bakero, entre otros. En ese Barça, Michael anotó 40 tantos en los 167 encuentros que disputó.
Pero la historia de Laudrup, no tuvo el final esperado para los hinchas del Barça. De hecho, estos jamás se hubieran imaginado que uno de sus jugadores preferidos iba a enfundarse la camiseta del enemigo. Hubo varios antecedentes que hicieron posible lo impensable. El primero de ellos, el fichaje de Romário por el Barcelona. Hay que matizar que, en aquella época, en España se podían tener a cuatro extranjeros en la plantilla y, de ellos, solo se podían alinear a tres. El damnificado fue el danés, que fue suplente en muchos encuentros en beneficio de Romário, Koeman y Stoichkov. El desencadenante final, relacionado con el primero, fue la final de la Copa de Europa de 1994. El Barcelona salió goleado (4-0) por el Milan y a Laudrup le dolió verlo desde el banquillo. Quería protagonismo y, precisamente, esa temporada terminaba contrato…
VOLVIÓ A DARLE UNA LIGA AL REAL MADRID
Entonces, aprovechando el descontento del danés, Mendoza le lanzó una oferta: un puesto fijo en el once más una jugosa ficha. El danés aceptó la propuesta y, en 1994, dejó Canaletas por la Cibeles. Este cambio propició un nuevo vuelco en el fútbol español. Se acabó el dominio del ‘Dream Team’ y el Real Madrid volvió a levantar una Liga cinco años después.
Laudrup, con sus buenas actuaciones, tuvo buena parte de culpa y Zamorano se benefició de sus pases para ser Pichichi. Esa temporada, además, el Real Madrid le endosó una manita al Barcelona con un Michael muy inspirado. Y lo mismo ocurrió la temporada pasada, donde también fue participe del 5-0 que le hicieron los de Cruyff a los blancos. Laudrup estuvo en las dos goleadas y se benefició de ambas. Fue talismán para azulgranas y blancos.
Su periplo en Concha Espina duró otra temporada, muy distante de la primera en lo que a títulos se refiere. En la 95/96, el Real Madrid no ganó nada. Ni tampoco el Barcelona. El gran triunfador fue el Atlético de Madrid, el del doblete, que añadió la Liga y la Copa del Rey a sus vitrinas. Laudrup fue, junto a Raúl, de lo más destacado del equipo, pero no fue suficiente para salvar una mala campaña.
Dicho fracaso propició una profunda limpieza en el vestuario y Laudrup, considerando que había quemado una etapa, se marchó dejando la impronta de 12 goles en 62 partidos vestido de blanco. Sus dos últimas temporadas en activo tuvieron lugar en el Vissel Kobe (Japón) y en el Ajax, conjunto con el que colgó las botas en la 97/98.
SE PERDIÓ LA EUROCOPA QUE GANÓ DINAMARCA
Desde su debut en 1982, hasta su retirada en 1998, acumuló 104 internacionalidades con su país y anotó 37 goles. Schmeichel, Laudrup y su hermano Brian, que también fue un gran jugador, ilusionaron con hacer algo grande. Definitivamente, el sueño se hizo realidad en la Euro´92 cuando, contra todo pronóstico, Dinamarca se proclamó campeona al derrotar a Alemania en la final. Y lo más curioso: el combinado danés no iba a participar en ella; pero la exclusión de Yugoslavia, por la Guerra de los Balcanes, forzó su inclusión. Para Michael Laudrup fue como una especie de espina clavada, pues no participó en dicho europeo yse quedó sin saborear un momento épico. Rechazó la llamada de su selección alegando diferencias con el seleccionador, Moller-Nielsen.
Otra curiosidad que escondió el destino de Laudrup es que, precisamente, su mayor verdugo a nivel de selecciones fue España. En la Euro´84, ‘La Roja’ le dejó sin jugar una final. El sueño se esfumó, en las semifinales, desde los lanzamientos de penalti. Dos años después, en el Mundial de México, sufrió un 5-1 (cuatro tantos de Butragueño) en los octavos. Y, por último, en 1994, Laudrup se perdió el Mundial de Estados Unidos. Esta vez, Dinamarca cayó en la fase de grupos a manos de la selección dirigida por Javier Clemente.
En cambio, si estuvo en la Copa del Mundo de Francia´98. Guió a su país hasta los cuartos de final y fue incluido en el once del Mundial. Un buen broche para despedir a un futbolista que sentó cátedra en los 80 y, sobre todo, en los 90.
El Parque de los Príncipes vivió sus noches más gloriosas a mediados de los noventa, cuando el París Saint Germain asomó por Europa con un equipazo compuesto por Weah, Ginola, Raí, Le Guen o Valdo, entre otros. Pero toda buena plantilla ha de tener un buen armazón de cemento y ahí destacó la labor de Bernard Lama bajo palos. Un cancerbero ágil como un gato que fue la pesadilla para muchos de los delanteros que se toparon en su camino.
Ganó una Recopa, una liga y dos copas con el PSG
Nacido en ‘Indre-et-Loire’, pero originario de la Guayana francesa, Bernard Lama (7 de abril de 1963) desarrolló su carrera profesional defendiendo los designios del Lille, Brest, Lens, Metz, West Ham, Rennes y Paris Saint Germain. En el conjunto parisino estuvo entre 1993 y 1997, en los que ganó la Recopa (1996), la liga francesa (1994) y dos copas francesas (1993 y 1995). Fueron los mejores años de Lama, que coincidieron con la época dorada del PSG.
Interesante en el mano a mano. Bueno en el juego aéreo. Sin embargo, fue la plasticidad que mostraba en sus estiradas su principal cualidad pero, como buen guardameta que se precie, también estaba dotado de unos extraordinarios reflejos. No en vano, en numerosos partidos sacó balones imposibles no solo por los aires, sino también a ras de suelo en disparos ajustados esquinados.
Testigo de la irrupción de una Francia campeona
Lama también compareció con la selección francesa, alcanzando las 44 internacionalidades.
Además, fue titular en la Euro´ 96, en la que Francia alcanzó las semifinales y, posteriormente, vivió la consecución de dos grandes entorchados para ‘les bleus’. Se trata del Mundial y de la Eurocopa en los años 1998 y 2000, respectivamente.
Saboreó dichos títulos desde el banquillo en beneficio de otro mítico guardameta francés, Fabien Barthez, que fue quien le cogió el relevo en la portería. Este cambio vino inducido no solo por la irrupción de Barthez, sino también por la sanción de dos meses que recibió Lama en 1997 por consumir marihuana. Este hecho propició el inicio de su declive con la perdida de la titularidad en Francia y en el Paris Saint Germain.
VIDEO: UNA RECOPILACIÓN DE LAS MEJORES PARADAS DE LAMA
Amén del penalti no pitado por la clara mano de Raúl Rodríguez, lo cierto es que el Barcelona se dejó ayer dos puntos muy importantes para seguir la estela del Real Madrid que se queda, de esta manera, a cinco puntos. El conjunto dirigido por Pep Guardiola presenta dos caras distintas en la Liga. Una, muy arrolladora, en el Camp Nou. Y otra, más vulnerable, lejos de ‘Can Barça’.
-EN EL CAMP NOU: Ocho victorias, un empate y ni una derrota en los nueve partidos disputados. Con un bagaje de 39 goles a favor y ¡¡¡ni uno en contra!!! Los nueve conjuntos que han pasado por el Camp Nou han sido incapaces de batir a Víctor Valdés, que no sabe lo que es sacar el balón de su portería como local. Tan solo el Sevilla ha salido vivo del estadio culé gracias, sobre todo, a la magistral actuación que tuvo Javi Varas aquel día con el penalti detenido a Messi. El 3-4-3 que pone en liza Guardiola está destrozando a los rivales.
-COMO VISITANTE: Tres victorias, cuatro empates y una derrota en ocho duelos. 12 goles a favor y 9 en contra. Un bagaje que denota cierta irregularidad a domicilio, sin duda, la asignatura pendiente de este equipo. Además, al Barcelona se le han escapado puntos allá donde el Real Madrid ha ganado: Mestalla, Anoeta y Cornellà-El Prat. Sin embargo, lograron sellar su victoria preferida a domicilio, la conseguida en el Santiago Bernabéu.
Es evidente que el Barcelona tiene que mantener su versión arrolladora en el Camp Nou y mejorar a domicilio si quiere recuperar el crédito perdido en la Liga. Aún quedan muchos puntos por disputar, pero en esta liga cada vez más escocesa los puntos perdidos se pagan…